
Las atajadas de Diego Vigna definieron a favor de su equipo un partido que pintaba chivo del momento que los de Romani habían igualado el marcador luego de estar 3-0 abajo.
En un partido cerrado, Diego Vigna se inspiró y desde su actuación en el arco aguantó el resultado de su equipo que mas tarde logró una diferencia indescontable para el equipo de Alberto Romani que mereció un poco mas.
De esta manera Vigna no solo mostró que tiene condiciones para definir un partido convirtiendo goles sino que también atajando para evitarlos.
En el equipo de Vigna reaparecieron Gino y Andres, ambos recuperados de sus respectivas lesiones.
Cancha chica. Pocos espacios. Conocidos planteos tácticos. Los de Romani con todo su potencial ofensivo en los pies de Alberto y el Vaca mas los pincelazos de Rodrigo, intentaron jugar por abajo, pero la pelota viajaba demasiado por el aire. Y en ese terreno fueron los de Vigna los que se sientieron más cómodos dado que en el fondo fueron infranqueables Pato y Gonzalo, mas Patricio mientras le toco atajar.
La mediocridad se apoderó del partido. Los arqueros pasaban una noche tranquila y la monotonía se sacudió cuando Romani clavó el primero tras una linda jugada colectiva.
Del lado de enfrente Andres no hacía pie en el medio, Peri desbordaba sin lastimar (bien marcado por Panchi) y el Pedazo le dejaba la pelota servida a Andres para que este se quede mirando sin patear.
Pero de a poco la cosa fue cambiando, un poco porque Peri, el Pedazo y Andres salieron mas rápido de contra y tambien porque enfrente Dani se veía obligado a salir hacia los costados para tapar las subidas del Peri y asi dejar un hueco por el medio para que entraran libres de marca Gino o el Pedazo.
El negro raspaba y raspaba siempre quedándose con la pelota (a eso nos tiene acostumbrados) pero la poca movilidad en ataque de su equipo lo hacía chocar contra algún pie o rebote que siempre fueron para los de Vigna.
Desde el arco Cornalo primero intentó la salida prolija con pases cortos para salir jugando y al no dar resultado intentó salir con pases largos, todo en vano porque Peri y Gino en varias opotunidades, el Pedazo y hasta Andres ya habían logrado marcar la diferencia en el marcador que en un momento había llegado a estar igualado, mientras que del lado de enfrente todo intento chocaba con las manos de Vigna.
Justamente la diferencia en el marcador se vio sustentada en las manos del Diego, (no la mano de Dios) porque Vigna decidió ir al arco (lo decisión mas acertada de la noche) Gino se paró en el medio y yendo en velocidad al ataque se hizo imparabale mientras que Vigna atajaba todo lo que le tiraban. Hasta en una dio la sensación que levantó un brazo para rascarse una axila y una pelota lanzada por Romani, con comba y que tenía destino de ángulo derecho pegó en la mano de Vigna y se fue al corner.
Sonó la chicacharra, se jugaron cinco minutos mas pero ya el resultado estaba sellado.
Gran victoria entonces de los de Vigna que comenzaron perdiendo, lo dieron vuelta, se lo empataron y finalmente marcaron la diferencia que para el ojo del hincha dejó la sensación que los de Romani merecieron mas, pero en el arco estaban..... las manos del Diego.
(c) Diario TrOlé
En un partido cerrado, Diego Vigna se inspiró y desde su actuación en el arco aguantó el resultado de su equipo que mas tarde logró una diferencia indescontable para el equipo de Alberto Romani que mereció un poco mas.
De esta manera Vigna no solo mostró que tiene condiciones para definir un partido convirtiendo goles sino que también atajando para evitarlos.
En el equipo de Vigna reaparecieron Gino y Andres, ambos recuperados de sus respectivas lesiones.
Cancha chica. Pocos espacios. Conocidos planteos tácticos. Los de Romani con todo su potencial ofensivo en los pies de Alberto y el Vaca mas los pincelazos de Rodrigo, intentaron jugar por abajo, pero la pelota viajaba demasiado por el aire. Y en ese terreno fueron los de Vigna los que se sientieron más cómodos dado que en el fondo fueron infranqueables Pato y Gonzalo, mas Patricio mientras le toco atajar.
La mediocridad se apoderó del partido. Los arqueros pasaban una noche tranquila y la monotonía se sacudió cuando Romani clavó el primero tras una linda jugada colectiva.
Del lado de enfrente Andres no hacía pie en el medio, Peri desbordaba sin lastimar (bien marcado por Panchi) y el Pedazo le dejaba la pelota servida a Andres para que este se quede mirando sin patear.
Pero de a poco la cosa fue cambiando, un poco porque Peri, el Pedazo y Andres salieron mas rápido de contra y tambien porque enfrente Dani se veía obligado a salir hacia los costados para tapar las subidas del Peri y asi dejar un hueco por el medio para que entraran libres de marca Gino o el Pedazo.
El negro raspaba y raspaba siempre quedándose con la pelota (a eso nos tiene acostumbrados) pero la poca movilidad en ataque de su equipo lo hacía chocar contra algún pie o rebote que siempre fueron para los de Vigna.
Desde el arco Cornalo primero intentó la salida prolija con pases cortos para salir jugando y al no dar resultado intentó salir con pases largos, todo en vano porque Peri y Gino en varias opotunidades, el Pedazo y hasta Andres ya habían logrado marcar la diferencia en el marcador que en un momento había llegado a estar igualado, mientras que del lado de enfrente todo intento chocaba con las manos de Vigna.
Justamente la diferencia en el marcador se vio sustentada en las manos del Diego, (no la mano de Dios) porque Vigna decidió ir al arco (lo decisión mas acertada de la noche) Gino se paró en el medio y yendo en velocidad al ataque se hizo imparabale mientras que Vigna atajaba todo lo que le tiraban. Hasta en una dio la sensación que levantó un brazo para rascarse una axila y una pelota lanzada por Romani, con comba y que tenía destino de ángulo derecho pegó en la mano de Vigna y se fue al corner.
Sonó la chicacharra, se jugaron cinco minutos mas pero ya el resultado estaba sellado.
Gran victoria entonces de los de Vigna que comenzaron perdiendo, lo dieron vuelta, se lo empataron y finalmente marcaron la diferencia que para el ojo del hincha dejó la sensación que los de Romani merecieron mas, pero en el arco estaban..... las manos del Diego.
(c) Diario TrOlé
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