
Que Soda Stereo dejó poceado el campo de juego del estadio de River y eso produjo que algunos jugadores sufran lesiones musculares y torceduras es de público conocimiento,pero que un jugador sufra una torcedura de tobillo severa sin haber recibido golpe alguno de un rival y sin que haya pozos en el terreno de juego fue la noticia que sacudió la jornada de fútbol del sábado pasado en el Félix Marino.
En el epílogo del encuentro, el talentoso delantero Diego Vigna sufrió un severo esguince en su tobillo izquierdo al querer ensayar una gambeta (¿es lo suyo?) ante la marca del aguerrido Negro Bartrolí.
Desde las tribunas se le pedía huevos a los dos equipos, pero al parecer Diego lo interpretó a su manera y pensó la manera de mostrarle a su gente que él tiene, pero en un tobillo.
O, tal vez contagiado por la micosis testicular que le agranda los huevos a Patricio, el delantero-estrella no quiso ser menos y se las ingenió. El Negro jura no haberlo tocado, Diego aun no habló con la prensa que espera ávida escuchar su palabra para saber si esto es una micosis extraña que ataca los tobillos, si fue por huevón (con todo respeto) o si el campo de juego del Félix Marino le jugó una mala pasada.
Queda para destacar la alegría que produjo el regreso de Cornalo al arco mostrando siempre su gigante figura en las difíciles, también la vuelta de Pato y su férrea marca en defensa y se extrañó la ausencia de Alberto Romani dado que al partido le faltó el jugador de prestancia, el estratega y exquisito definidor con su fina zurda.
